Post-partido: Racing 0-0 Atlético de Madrid

A pesar de haber jugado seguramente el mejor partido de la era Simeone, el Atlético no fue capaz de sumar los tres puntos ante un Racing que solo ha perdido uno de sus últimos nueve encuentros de liga. El conjunto de Juanjo González, como él mismo reconoció en la rueda de prensa posterior al partido, fue sobrepasado por los rojiblancos en todas las facetas del juego. Los madrileños encerraron al Racing en su campo durante gran parte del partido, y aprovecharon los espacios que dejaron los cántabros por los costados para poner centros peligrosos al área. Mención especial merecen las constantes incorporaciones al ataque de los dos laterales (Filipe y Juanfran), que generaron múltiples situaciones de dos contra uno (junto con Turan y Diego) ante los carrileros defensivos del equipo verdiblanco. Pero a pesar de haber generado suficientes ocasiones para GOLEAR al Racing, los colchoneros se toparon con el mejor partido de la carrera de Toño (16 paradas), así como uno de los peores, en términos de eficacia de cara a portería, de sus propios delanteros.

Las transiciones ofensivas

Como era de esperar, el Racing nos cedió completamente la iniciativa de juego (60% posesión). Bien es cierto que al principio, como habitualmente suelen hacer los equipos que juegan a la contra, adelantaron su línea de presión hasta el segundo tercio del campo (dibujo 1). Sin embargo, poco a poco les fuimos obligando a retroceder metros (dibujo 2). Pero a diferencia de otras ocasiones, esta vez supimos qué hacer con la pelota. Nuestras transiciones fueron veloces y verticales en todo momento, aprovechando el campo a lo ancho. Sacamos el máximo provecho del hecho de que nos dejaran combinar con relativa facilidad, al no someternos a una presión demasiado intensa.

La intensidad defensiva: La labor de los interiores

En una de las ruedas de prensa durante la semana, Simeone afirmaba que estaba contento con la intensidad con la que realizaban las tareas defensivas sus futbolistas, si bien era consciente de que todavía podían tener mucha mas “claridad” en las transiciones una vez recuperado el esférico. Pues bien, ayer, sobre todo en la primera parte, el Atlético movió el balón con mucho criterio, pero cuando no lo tenia, le faltó cierta agresividad en esa presión asfixiante que suelen realizar habitualmente en la línea del centro del campo. Quizá por ello, el Racing llegó con demasiadas facilidades a la zona de tres cuartos de campo. De ahí que gran parte de las 9 faltas que realizaron los rojiblancos en la primera mitad fueran en situaciones cercanas a su propia área.

Partiendo de la base de que la gran mayoría de las incursiones del Racing en ataque se produjeron por los costados, es evidente que los interiores / extremos fallaron a la hora de cerrar los espacios en campo propio. Sobre todo Turan. A diferencia de lo que viene siendo habitual, el turco no demostró la disciplina habitual a la hora de realizar las tareas defensivas, aunque sí es cierto que ayer tuvo bastante mayor protagonismo en ataque (3 remates a portería).

La falta de eficacia: ¿Ansiedad?

Es evidente que un equipo como el Atlético, que donde más calidad tiene es en ataque, no puede dejar de ganar un partido por culpa de la falta de puntería de sus hombres ofensivos. Y es que, entre los cuatro atacantes, ayer tuvieron casi una docena de ocasiones relativamente claras para perforar la portería de Toño. Bien es cierto que algunas fueron desbaratas por paradas antológicas del guardameta, pero es irremediable pensar que el mano a mano de Adrián al borde del descanso, los dos tiros al palo en la segunda mitad o el remate de cabeza de Falcao a 5 metros de la portería cántabra, fueron errores no forzados que nos costaron dos puntos que nos impiden, una semana más, ocupar las cuatro primeras posiciones de la liga.

Jugaremos mejor cuando estemos en Champions”. Esta fue la frase más destacada de la rueda de prensa que dio Turan durante la semana. Si este es el sentir general del vestuario rojiblanco, esta claro que hay una evidente urgencia para ocupar esas plazas. Teniendo esto en cuenta, habría que plantearse si los jugadores tienen ansiedad por entrar en la Champions, y sobre todo, hasta qué punto esa ansiedad afecta negativamente a los atacantes a la hora de definir ocasiones relativamente claras. Si echamos la mirada atrás, el Atlético ha fallado ocasiones bastante claras en los últimos 3 partidos de liga, en los que solo ha podido marcar un gol…que fue de un central, en una jugada que tuvo innumerables rechaces dentro del área pequeña del rival.

El Atleti de Simeone no se rompe: Las faltas tácticas.

Es evidente que tiene mucho merito ser el único equipo de la seis grandes ligas europeas que no ha encajado ningún gol en los últimos seis encuentros. Lo que tiene aun más merito es haber conseguido esa marca teniendo un planteamiento completamente ofensivo, donde el equipo va a presionarle al rival en campo contrario en vez de esperarle replegado.

La explicación más común de esa circunstancia es que el Atlético está ejerciendo una presión muy asfixiante sobre sus rivales. Y es cierto. Pero hay otro aspecto en el que hasta este momento no se ha hecho demasiado eco: Las faltas tácticas. El equipo de Simeone es el que más faltas ha cometido en liga en los últimos seis partidos (128), con una media de 21.3 faltas por encuentro. Muchas de estas faltas se cometen en campo contrario, justo después de perder el esférico. ¿Objetivo? Que el equipo no se rompa. Lo pudimos ver en los últimos 20 minutos ayer…

…cuando Juanjo González retiró del terreno de juego a Arana y Adrián para dar entrada a Acosta y Munitis, en busca de tener mayor velocidad en ataque. Ese intentó de generar mayor peligro en ataque hizo que el equipo perdiera la disciplina táctica con la que venia defendiendo. ¿Resultado? El partido se convirtió en una ida y vuelta constante, donde el equipo de González se rompió en numerosas ocasiones. ¿Por qué? Las transiciones de ambos equipos se hicieron más cortas, hubo más pérdidas de balón, y al estar jugándose el partido a un ritmo tan alto, a ambos les costaba mucho replegar y reorganizarse en defensa tras perder el esférico.

Pero el Atlético apenas se rompió (salvo en la última jugada del partido). Quizá fue porque gran parte de las ¡¡16 faltas!! que hicimos en la segunda mitad fueron faltas tácticas MUY INTELIGENTES (solo recibimos una tarjeta) en campo contrario, con la intención de evitar que el Racing encontrara situaciones de superioridad numérica en ataque.

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