Fuera de juego

13 horas y 47 minutos. Domingo 11 de marzo. Estadio Vicente Calderón. Radamel Falcao aprovecha una asistencia de Juanfran para anotar, con fortuna, el 2-0 definitivo. Lejos de festejar con la tradicional celebración el tanto que sellaba una nueva, sufrida y merecida victoria rojiblanca, el jugador colombiano, apostó por desmelenarse y probar sensaciones más fuertes. Triunfo, puntos, compañeros y club, al margen. Afición en frente. Todo para él. Manita a la oreja. Bocaza abierta. Ceño fruncido. Fuera de juego.

Empezando a caminar al más puro estilo ‘Forlán’, prefirió aprovechar el tanto para recriminar al público su comportamiento con respecto a su mediocre actuación durante el partido. Impaciencia, murmullos difíciles de apreciar para un telespectador e incluso cuestionados por buena parte de los allí presentes. Puestos a juzgar, el encuentro puso en evidencia la dificultad, incapacidad e impotencia del delantero para asimilar, actuar y rendir en zonas inexploradas, fiel reflejo de atacante incompleto y de campo de visión reducido. Sin reacción, persistía y chocaba sin levantar cabeza del suelo. Continuamos para bingo.

Suma 22 goles, 5 de penalty. Cuarto máximo goleador en el Campeonato Nacional. Ya, ¿y?. ¿Qué quieres que le aplauda? No, que lo valores. Ah, vale. Sencillo. Hablemos de goles ‘con respecto a’. ¿Cuántas ocasiones y de qué color las necesita para marcar? ¿Rentabilidad? Mira, mira, se hunde hasta la 13ª posición por detrás del desconocido Rubén Suárez, Marco Rubén, Tamudo, Michu, Cesc, Llorente, Soldado, entre otros. Infinidad. Demasiadas y de traca. De todo tipo. Mano a mano con portero, sin portero, desde área pequeña, por fallo rival, centro al área… y, en cualquier caso, hay que contar 1, 2, 3, 4 y 5 ‘de cárcel’, antes de poder saltar y gritar definitivamente ‘¡Gol del Atleti!’. ‘Así se las ponían a Radamel I de Colombia’ se acuñará en nuestra memoria. Rendimiento, eficacia o solvencia preocupantes y en entredicho.

40 M€ por un perfil ‘rematador’, pago al contado del producto más preciado llamado ‘gol’. Podría ser. Sin embargo, el aficionado atlético no conoce partido sin lamento en forma de ‘y si’ con la consiguiente pérdida de puntos. Y si hubiera metido esta, aquella o la de más allá. Desesperante. En materia económica, la comparación con el beneficio obtenido por la venta de Agüero es justa y oportuna. Apenas 5M€ de diferencia. En término futbolístico, el resultado de la confrontación es odioso y revelador. El desengaño ante los pobres resultados, también. Es evidente. Su valor de mercado no depende de él. Chochona para el gestor. Perrito piloto para dirección técnica. Ahora bien, por oficio y respeto, debe aguantar, asumir y vivir con una ‘presión’ que le atropelló, por primera y, seguro, última vez, el domingo.

De acuerdo. Fe, ganas, empeño, esfuerzo, sacrificio, instinto y lucha contrapesan su desequilibrada balanza. ¡Valores por descontados!, dirían. Tristemente, mi experiencia me sugiere lo contrario. En resumen, por lo menos, reúne la siempre bien saludada, necesitada e identitaria actitud, con la afición como teórica máxima representante y garante. Cuidado, fiera. No te equivoques y accedas a una batalla perdida de antemano y fuera de alcance. No hay camino. Por mi parte, jamás pediré la cabeza por bajo rendimiento. Apoyo total. No es ámbito ni competencia del aficionado. Diré más. El gol, psss. Ahora bien, prepotencia, tontería, chulería y desplantes, los justos. Esa gentuza viste de blanco. Y una más, respeto. A base reproches, los argumentos no escasean y el barco no avanza.

Dicho esto, entiendo, apoyo y celebro el cierre general de filas. Nunca sucedió. Forma parte del imaginario colectivo. Entre tanto, necesitamos tu fuerza, suplica el Club. Cierto es. Como grupo, el momento de forma es extraordinario. Todo por jugar. Máxima expectación. Gran Jefe indio no parece dispuesto a fomentar afrentas personales y debates paralelos que compitan con fútbol, trayectoria ascendente e introduzcan componentes negativas en una dinámica de vestuario inédita y admirable. ¿Quién no ha esbozado todavía rumbo a Bucarest?

Sobre Álvaro

Seguidor del Club Atlético de Madrid.