Post-partido: Atlético de Madrid 1-1 Real Sociedad

Los rojiblancos volvieron a dejar escapar dos puntos de oro en los últimos minutos, está vez ante una Real que fue mejor que ellos durante casi todo el partido. Los de Simeone no tuvieron el control del juego en ningún momento y fueron incapaces de encontrar profundidad en ataque. Tanto es así que solo pudieron rematar una vez entre los tres palos de la portería de Bravo en todo el partido. La ausencia de Diego, que comenzó el partido desde el banquillo, se notó en exceso a la hora de llevar la iniciativa en el juego e intentar romper el solido y trabajado sistema defensivo de los txuri-urdin. Los de Montanier impidieron que el balón llegara con facilidad a la zona de tres cuartos de campo, donde los atacantes rojiblancos suelen empezar a generar peligro. A eso se suma que los colchoneros no trabajaron en defensa con la intensidad y contundencia a la que nos tienen acostumbrados. Todo eso fue lo que desencadenó un triste empate que daña seriamente las aspiraciones europeas de los rojiblancos.

Los rojiblancos carecieron de continuidad en el juego durante la primera mitad, lo cual limitó su bagaje ofensivo a tan solo un testarazo de Arda Turan en el minuto 26 que se marchó desviado por poco. Por su parte, los de Montanier, que trabajaron en todo momento con una gran disciplina táctica en defensa, dispusieron de varias acciones de contrataque que no fueron capaces de aprovechar por la falta de precisión en el último pase. El jugador que más detalles de calidad dejó durante el primer acto fue David Zurutuza, que entre otras cosas, realizó una gran jugada en el minuto 30, en la que regateó a varios adversarios en la frontal para acabar adentrándose en el área rojiblanca. Acto seguido, efectuó un certero pase hacía Griezmann, pero afortunadamente el francés no acertó en el remate.

La segunda parte comenzó con dominio de los de San Sebastián, que incluso dispusieron de una ocasión clara a la contra en el minuto 48 que Agirretxe no supo finalizar con todo a su favor. Siete minutos más tarde llegó el gol del Atlético. El autor del tanto fue Gabi, que lanzó un misil desde fuera del área tras recibir un pase de Koke desde el vértice derecho del área de los vascos, en la que probablemente fue la única jugada bien elaborada del Atlético en todo el encuentro. A raíz del gol llegaron los mejores minutos del Atlético, que a pesar de no llegar a dominar el partido en ningún momento, transmitía la sensación de que podía sentenciar el encuentro en cualquier contra. De hecho, Adrián tuvo una acción en la que se quedó solo ante el portero, pero su defectuoso control orientado hizo que se perdiera la ocasión.  

La expulsión de Gabi

A partir del minuto 65, la Real volvió a hacerse con el control del partido. Su primer aviso llegó mediante una falta lanzada por Ifrán desde 30 metros que se fue lamiendo el poste izquierdo de la portería de un Courtois que no transmitió ninguna seguridad a sus compañeros a lo largo del encuentro. Con el paso de los minutos, el dominio de los txuri-urdin se fue haciendo cada vez más evidente, hasta el punto de que los de Montanier consiguieron encerrar a los rojiblancos en la frontal de su área.

Cuando peor lo estaba pasando el Atlético, Gabi realizó una falta innecesaria en el frontal del área rojiblanca que le costó la segunda amarilla. Teniendo en cuenta que la Real ya dominaba a los de Simeone con 11, es obvio que estos lo iban a pasar mucho peor en inferioridad numérica. En este sentido, la expulsión de Gabi condicionó el resto del partido para los de Simeone y también los cambios del técnico…

Los cambios de Simeone

Tras un primer cambio acertado (Turan – Salvío, m 56), el entrenador argentino quizá tardó demasiado tiempo en introducir a Diego Ribas al terreno de juego. Eso hizo que la Real se rehiciera tras el mazazo del gol encajado y encerrara a un Atlético que pedía a gritos un futbolista que supiera marcar el ritmo de juego y darle cierta fluidez a las transiciones ofensivas del equipo. Evidentemente, tras la expulsión de Gabi, era casi imposible que un solo futbolista, por mucho que fuera el mismísimo Diego Ribas, pudiera cambiar el signo de un partido que por aquel entonces tenía un dominador claro, que además estaba jugando con uno más. Pero la pregunta es, ¿Qué hubiera pasado si Diego hubiera entrado 15 minutos antes, cuando el Atlético todavía no estaba siendo dominado por su rival?

El tercer cambio de Simeone fue hasta lógico teniendo en cuenta que la Real no estaba teniendo ninguna dificultad para penetrar el debilitado sistema defensivo del Atlético. Y es que por aquel entonces, los rojiblancos estaban más pendientes de proteger su ventaja que de ampliarla. ¿Consecuencia? Falcao fuera y Godín dentro. Cabe resaltar que a pesar de que los vascos merodearon el área de los rojiblancos y provocaron varios saques de esquina en los últimos minutos, estos lograron llegar al tiempo de prolongación con ventaja en el marcador. Pero en el minuto 91, una confusión entre Diego y Courtois tras un saque de esquina de la Real dio paso al gol de un Carlos Vela que se ha confirmado como una de las revelaciones del presente ejercicio liguero.

El dato

En vistas de los resultados de la jornada (derrotas del Levante y Málaga), cabe destacar que si el Atlético no hubiera ‘regalado’ el gol del empate, habría llegado a la jornada 37 dependiendo de si mismo para situarse en el cuarto puesto de la liga. Pero a raíz de este resultado, se confirma que los de Simeone necesitaran un milagro para que el himno de la Champions suene en el Calderón la próxima temporada.

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