25 años de Gilismo

Un cuarto de siglo. Este es el tiempo que ha estado el Atleti bajo las garras de unos ‘dueños’ que fueron condenados por un delito de apropiación indebida. Pero en vez de enumerar las numerosas irregularidades que se han cometido en el club en este periodo, en este artículo valoraremos el rendimiento deportivo del equipo desde que los actuales ‘propietarios’ se hicieron cargo de él. Cabe resaltar que el problema real comenzó hace 20 años, cuando la ley del deporte nos obligó a convertirnos en sociedad anónima. Desde entonces, los aficionados rojiblancos hemos tenido que ver, entre otras cosas, un descenso a segunda (primero desde la temporada 35/36), siete temporadas consecutivas sin jugar competición europea y catorce sin ganar un título (ambos por primera vez en nuestra historia). Todo eso soportado por los dobletes del 1996 y 2010, y la Europa League de está temporada. ¿Compensa?

La respuesta a esta pregunta es fácil si establecemos una comparación entre las clasificaciones en liga de los últimos 25 años con respecto a los anteriores. El solo hecho de saber que el Atlético se clasificó entre los tres primeros ¡¡más del triple de veces!! (4 vs. 13) entre el 62 y 87 de lo que fue capaz en la era de los Giles, nos deja una clara perspectiva del deterioró que ha sufrido el club a nivel deportivo. Si a eso le añadimos que en aquella época ganamos 4 ligas (por 1 con los Giles) y fuimos subcampeones 4 veces (por 1 con los Giles), nos daríamos cuenta de que actualmente el club está a años luz de su propia historia. Eso por no hablar del distanciamiento que se ha producido con respecto al Barcelona, que en el año 87 solo había ganado dos ligas más que nosotros (8 vs. 10).

La conversión nos hizo perder la identidad

Aunque parezca increíble, los comienzos de la era Gil no fueron nada malos para el Atlético de Madrid. En los cinco primeros años de esa etapa, el equipo acabó una vez subcampeón de liga, dos veces tercero y otras tantas veces cuarto. Además, ganó dos Copas del Rey de manera consecutiva (una de ellas ante el Madrid en el Bernabéu). Pero la conversión a SAD en 1992 dio lugar a una serie de irregularidades que fueron debilitando al tercer grande de España hasta convertirlo en un club sin proyecto ni ambición. Ya en la primera temporada como sociedad anónima, el equipo terminó 6º a 24 puntos del Campeón (Barcelona) y fue eliminado precisamente por los blaugranas en los octavos de final de la Copa del Rey por un resultado global de 11-0.

Es cierto que en las últimas dos décadas el Atlético ganó una liga, como también lo es que en los otros 19 años el equipo no fue capaz de acabar ni una sola vez entre los tres primeros. La mediocridad es tal que hemos acabado en el 10º puesto o peor en 9 de las últimas 20 temporadas ligueras, incluyendo los dos años que estuvimos en segunda. En la campaña 09/10 terminamos 9º a 52 puntos del Campeón (Barcelona), que es la mayor distancia a la que ha acabado el Atlético del primero en su historia. Pese a ello, un numeroso sector de la afición no dudó en ponerle una nota de “sobresaliente” a aquella temporada por la consecución de la Europa League. Por su parte, el hecho de que equipos como el Valencia (8) o el Deportivo (5) hayan participado más veces que nosotros (3) en la máxima competición europea en este periodo es otra muestra más de que, a pesar de ser el tercero en ingresos y el tercero que más gasta en fichajes, ya no somos el tercer grande de España.

El equipo ha rendido en las Copas

En los últimos 25 años el Atlético ha ganado 3 Copas del Rey (llegó a otras 3 finales), 2 Europa League (llegó a otras dos semifinales) y 1 Supercopa de Europa, además de llegar a una semifinal de la Recopa de Europa. Estos números indican que los rojiblancos están en su media histórica en los torneos de K.O. De hecho, entre el año 62 y el 87, el Atlético ganó 4 Copas (llegó a otras 3 finales) y 1 Copa Intercontinental, además de llegar a una final de la Liga de Campeones y dos finales de la Recopa de Europa.

El número de participaciones en competiciones europeas también fue parejo entre los dos periodos. Los rojiblancos jugaron 17 veces en Europa entre el 62 y el 87 (4 veces Champions, 7 veces UEFA y 6 veces Recopa), solo dos más de lo que han hecho durante la etapa de los Giles (3 veces Champions, 10 veces UEFA y 2 veces Recopa). Ahora bien, cabe matizar que las 4 participaciones en Champions entre la década de los 60 y 80 tienen un merito añadido puesto que en aquella época solo el Campeón de Liga accedía la temporada siguiente a jugar la máxima competición continental. Además, en la década de los 70 el Atlético llegó a una semifinal y una final del torneo más prestigioso de Europa.

Ni a la altura de sí mismo

Si repasamos la historia, es evidente que el Atlético de los Giles está a años luz del Atlético de Don Vicente Calderón. Está claro que los rojiblancos a día de hoy no están capacitados para acabar entre los dos primeros de la liga en 8 de 25 temporadas, como se hizo entre el 62 y el 87. Pero lo que también debería estar claro es que la directiva del club ha manejado unos recursos, que de haber sido administrados correctamente, habrían servido para ver un Atlético mucho más sano a nivel económico (somos el club más endeudado de España) y mucho más competitivo a nivel deportivo.

No es normal que seamos el sexto equipo en cuanto a puntos sumados en liga durante las últimas dos décadas. No es normal que equipos como el Valencia o el Sevilla nos hayan adelantado a pesar de tener menos capacidad de ingresos que nosotros. No es normal que un club que se permite el lujo de fichar un superdelantero por 40 millones no sea capaz de ofrecer unas simples garantías de pago por fichajes de bajo coste como Rod Fanni o José Manuel Jurado. Pero lo más anormal de todo es que se haya consentido todo esto durante tanto tiempo a unos dirigentes que empezaron a mostrar su incapacidad para gestionar el club correctamente prácticamente desde el primer día.

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