Madrid es rojiblanca

El escenario. Santiago Bernabéu. La situación. Final de la Copa del Rey. Hace menos de un mes perdimos en casa ante los suplentes del Madrid. La semana pasada el Barça nos remontó con 10 (siendo Messi el ausente). La final comenzó con dominio blanco y como consecuencia de ello llegó el tanto ilegal de Ronaldo a la salida de un córner. En ese momento, cuando muchos madridistas ya estaban pensando en ir a celebrar a Cibeles y su única duda era si la Copa la iba a levantar Casillas o Ramos, despertó el Atlético. Todo comenzó a raíz de una gran jugada de Arda por la banda que finalizó en un tiro desviado de Gabi desde 30 metros. El Atlético iba a más. El Madrid, en vez de intentar darle la estacada definitiva, le dejó crecer. Craso error.

El Atlético llevaba 8 meses sin remontar un partido (desde 26/09/2012 vs Betis; 2-4) y con Simeone solo había ganado 3 de los 18 partidos en los que encajó primero. Pero ese dato no era relevante en el contexto de una final. Y más cuando el Madrid se empeñó en bombearle oxígeno a los rojiblancos cuando peor estaban. Tras su gol, voluntariamente dieron dos pasos hacia atrás y entregaron la iniciativa a un equipo en el que la figura de Mario se fue engrandeciendo a medida que pasaban los minutos. Fue precisamente el de Alcobendas quien le robó el balón a Cristiano para entregárselo a Falcao en la jugada del empate. Dicen del colombiano que es nulo lejos de la portería… pero rompió a Albiol tres veces antes de poner un balón preciso a Diego Costa que el brasileño definió con una sangre fría que hasta ahora no se le conocía.

Algunos aficionados no estaban convencidos de la presencia del ariete carioca en el once inicial debido a su discreto rendimiento en los últimos derbis y los rifirrafes que había tenido con Ramos en el pasado. Pero esta vez Costa mostró un gran autocontrol y jugó la final mentalizado de que debía ser determinante. En la primera parte ofreció apoyos constantes a Juanfran y Koke para tapar a Cristiano. El gol fue la culminación de su entrega y sacrificio. Con ese tanto se confirmó como el máximo goleador del torneo (8). Además, esta vez no fue él a quien se le fue la cabeza en los momentos de adversidad. Empujó al equipo con el marcador en contra y pudo sentenciar en los últimos minutos. Un 10. Se coló en la fiesta de los colosos… y grabó su nombre con letras de oro en la historia rojiblanca.

Y apareció la diosa fortuna. Dicen que la suerte es amiga solo de aquellos equipos que demuestran que están hechos para ser campeones. Y ayer el Madrid, a pesar de estrellar tres veces el balón en la madera y de gozar de otras tres ocasiones manifiestas de gol, no demostró estar convencido de la victoria. La gran prueba de ello es la expresión de frustración en cada gesto del máximo exponente ofensivo de los merengues (¡que se lo pregunten a Gabi!). Ni el mago alemán, que hasta ahora nos había amargado muchas tardes (4g en 8p), encontró acierto en el remate final. Muchas culpa de ello la tuvo el gran Thibaut Courtois, del que decían que la portería se le hace enorme frente al Madrid… pero esta vez se convirtió en el héroe de la final parando lo parable, lo imparable y lo sobrenatural.

La prórroga. El Atlético dispuso de hasta tres saques de esquina para ganar la final en el tiempo adicional. Pero se necesitaron treinta minutos más para conocer al vencedor de esta Copa. El Madrid aprovechó su profundidad de banquillo para hacer los tres cambios de una vez. Simeone aguantó con los mismos hasta el 105’. En el 100’ llegó el gol que hizo estallar de júbilo a los treinta mil rojiblancos presentes en las gradas del Bernabéu. El gol fue casi igual que el que anotó Pantic en la última final de Copa que ganamos. Se lo apuntó el jugador que hace unos días admitió que los niños se burlaban de su hijo en el colegio por el tiempo que llevaba el Atleti sin imponerse a su eterno rival. Justicia poética.

Mención especial merece Juanfran. Hace unas semanas muchos le criticaron por marcar un gol en propia puerta frente al Madrid. Fue en su partido número 100 como rojiblanco. En el partido siguiente se resarció marcando un golazo frente al Celta. Ayer se desquitó realizando un partido épico, en el que anuló por completo al 7 blanco, le sacó a Ozil un balón en la línea de gol y jugó la prorroga lesionado (cortesía de ‘ese portugués’). Al final del partido se le saltaron lágrimas de emoción, al ver a su equipo ganarle al Madrid en un estadio que en su día le desdeñó. Orgulloso debió posar su hijo (que ya tiene nombre de crack: Oliver Torres) en la foto de los campeones viendo en primera persona la gesta que había logrado su padre junto con el resto de sus compañeros.

Con el pitido final el Atleti cerró una etapa de 17 años sin reinar en su competición favorita. No hay nada más especial que ganar la décima en el Bernabéu ante el Madrid. Ya nadie hablara de 14 años de sequía, sino de 110 de maldición, porque los blancos nunca les pudieron ganar una final a los colchoneros jugando como local. Ni el Madrid de las cinco Copas de Europa, ni el de la quinta del buitre, ni el equipo de los 100 puntos han podido con nosotros. En año y medio, Simeone ha logrado ganar 3 títulos y en este apartado ya solo le supera un emblema como Luis Aragonés (6). En Agosto tendrá la oportunidad de seguir recortando distancias…

La anécdota. En los últimos 7 días, dos ex rojiblancos como Joel Robles y Fernando Torres han ganado títulos con sus respectivos equipos. El portero fue decisivo para el Wigan realizando algunas paradas de gran mérito ante el City. Por su parte, Torres abrió el marcador en la final de la Europa League. Curiosamente estos dos partidos también se resolvieron más allá del minuto 90 mediante un saque de esquina lanzado desde el perfil diestro. Caprichos del destino. Pero lo más emocionante de la noche del 17 de Mayo del 2013 sin duda fue ver las calles de Madrid repletas de gente vestida de rojiblanco. Madrid entera volvió a ser rojiblanca. Y ya van 5 veces en lo últimos 4 años…

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