4-4-2 ≠ 4-2-4 ¿Cómo jugará este Atleti?

Una de las críticas más habituales que ha recibido el juego del Atlético de Madrid en los últimos años es que, debido al uso de un sistema de 4-4-2 (que se convierte en 4-2-4), el equipo juega partido y no encuentra equilibrio entre el ataque y la defensa. Los rojiblancos tienen enormes problemas en la transición y eso les ha hecho no tener ninguna continuidad en cuanto a resultados. De hecho, bajo la dirección de Quique Sánchez Flores, a pesar de los dos títulos europeos, el equipo jamás fue capaz de ganar tres partidos seguidos en liga. Ahora bien, la pregunta es ¿La falta de consistencia se debe al hecho de apostar por un sistema basado en el juego directo? … o más específicamente ¿Es tan malo el 4-4-2?

El 4-4-2 no es malo, siempre que se utilicen los jugadores adecuados para ese sistema y ese estilo (juego directo) de juego. Sin ir más lejos, el finalista de la pasada edición de la Liga de Campeones practicaba el 4-4-2, con Carrick y Fletcher en la media, Nani y Giggs por los costados, y Rooney y Chicharrito / Berbatov en la delantera. ¿Por qué no se partía el United? Los jugadores trabajaban tanto o más sin balón que con balón. El United no tiene centrocampistas con capacidad para ofrecer el dominio de la posesión a su equipo, pero cuenta con mucho musculo y practica un futbol muy ‘ingles’ (físico, intenso, de correr mucho), donde gracias al gran trabajo en la presión de TODOS sus jugadores, tampoco permite al rival tener el balón o dominar los partidos. ¿Objetivo? Imprimir un ritmo de juego muy alto y jugar partidos de ida y vuelta. ¿Por qué? Para encontrar espacios en ataque. Rooney, Nani, Giggs (ahora Young), Berbatov / Chicharito, gracias a su velocidad y verticalidad, son infalibles con espacios por delante. De hecho, entre ellos anotaron 55 de los 78 goles del United (6 más que el segundo equipo más goleador) en la Premier League el año pasado.

Pero la ecuación tiene una segunda parte, y esa es la que realmente explica porque el equipo de Ferguson es tan competitivo a nivel europeo. Y es que los cuatro ‘delanteros’, además de desequilibrar los partidos en ataque, también aportan mucho sacrificio, trabajo e intensidad en las tareas de presión en todas las líneas (Nani es el que menos trabaja en este sentido). La gran prueba de ello es que el United solo recibió 4 goles en 12 partidos de la Champions hasta encontrarse en la final con el súper Barça. En el campeonato nacional los diablos rojos acabaron como el tercer equipo menos goleado (detrás el Chelsea y City), y con la mejor diferencia de goles a su favor (+41). Al Atleti siempre le falla la segunda parte de esta ecuación. En los últimos años, los rojiblancos han contado con jugadores muy desequilibrantes en ataque (Agüero, Forlán, Simao, Reyes etc.), pero salvo Maxi Rodríguez y posteriormente Simao, ninguno tuvo una aportación destacada en las tareas defensivas, de presión.

Más allá del perfil y el trabajo de los cuatro atacantes, una de las claves para que el Manchester United pueda realizar su juego son sus mediocentros. Carrick (ahora Cleverley) y Fletcher (ahora lesionado) son dos mediocentros de ida y vuelta (box-to-box) que intervienen poco en el juego, y cada vez que lo hacen, es para subir el ritmo del partido. No tienen una gran visión de juego y no son capaces de mandar y organizar desde el centro, pero sí favorecen a la creación de espacios por la velocidad que imprimen al juego (conducción del balón, desplazamientos largos). Los partidos con este tipo de jugadores son muy divididos, muy físicos, de poca pausa y muchos kilómetros, donde el trabajo sin balón predomina por encima de todo.

Lo más parecido a Carrick y Fletcher (mediocentro de ida y vuelta) que ha tenido el Atleti en los últimos años es la pareja de medios formada por Raúl García y Maniche en la temporada 2007/08, donde los colchoneros acabaron cuartos y volvieron a la Champions tras más de 10 años de ausencia de la máxima competición europea. Aquel equipo de Aguirre jugaba con dos todocampistas que imprimían mucha velocidad al juego y aportaban bastante verticalidad y pegada en ataque. Pero el equipo se rompía y encajaba una barbaridad de goles a la contra. ¿Por qué? Solamente los mediocentros estaban preparados para aguantar ese ritmo de juego. El hecho de que Simao, Agüero y Forlán no aportaran ninguna intensidad en el trabajo de presión, unido a la pobre condición física de Maniche, hacía que el equipo acabara jugando con una especie 4-1-1-4, donde Raúl García era el único que intentaba aportar cierto equilibrio.

¿Por qué el equipo acabó cuatro a pesar de estos defectos? Como antes hemos dicho, cuanto mayor sea la intensidad del partido, menor tiempo duran las posesiones, más balones se pierden y como consecuencia, más espacios encontraras en ataque. Aquel año, los cuatro atacantes anotaron 49 goles en liga entre ellos (74% de los goles que marcó el equipo en Liga), dejando claro que era uno de los cuartetos ofensivos más desequilibrantes de EUROPA con espacios por delante. Pero no ayudaban ni en la presión ni en las transiciones, y por eso el equipo acabó 4º a 21 puntos del líder y cayó en los dieciseisavos de la UEFA.

¿El declive de Raúl García?

Este jugador era uno de los más aclamados cuando el equipo se clasificó para la Champions en la temporada 2007/08. A partir de la siguiente temporada, su popularidad fue decreciendo hasta el punto de ser totalmente crucificado por las gradas del Calderón. En 2008, Raúl García era un prometedor todocampista que interesaba al Manchester United y estaba a un paso de dar el salto de la selección sub-21 a la absoluta. ¿Qué falló? Poner a Assunçao en la media en vez de un jugador del PERFIL de Maniche (mediocentro de ida y vuelta). Es evidente que el brasileño ha aportado mucho equilibrio a los rojiblancos en los últimos años, pero no es menos cierto que su perfil ha perjudicado al potencial y rendimiento del que fuera su compañero en el doble pivote en los dos éxitos europeos que ha cosechado el club rojiblanco en tiempos recientes.  ¿Por qué?

Raúl García es un jugador vertiginoso, que basa su juego en la intensidad, presión y recuperación en defensa y la conducción (últimamente lo hace menos por falta de confianza), desplazamientos largos, verticalidad y llegada en ataque. Pero jugar al lado de un pivote defensivo que casi siempre antepone la pausa a la velocidad (en busca de equilibrio defensivo), le hace perder todas esas virtudes al navarro. Raúl es un jugador que da su máximo rendimiento cuando está en movimiento constante. El momento en el que el ritmo del partido baja (especialidad de Assunçao) y tiene que intervenir en el juego en ESTATICO, el navarro no tiene ni el toque, ni la pausa, ni el criterio, ni la capacidad de organización que se requiere para jugar en la media. ¿Consecuencia? Pierde muchos balones, rompe el juego de ataque en estático y la grada le pita. La misma grada que en el 07/08 se deshacía en aplausos ante él…

Es difícil no pensar en el hecho de que el Osasuna traspasó a Javi Martínez (6) y Raúl García (12) por un total de 18 millones en el espacio de dos años (2006-2007). Si el Atlético hubiera fichado también al ahora jugador del Athletic, aparte de tener una de las mejores parejas de mediocentros de toda Europa (por perfil, adaptabilidad y nivel), no habría pasado más de tres años sin representación en la selección española (habrían ido ambos).

¿A dónde nos llevaran los fichajes de esta temporada?

El Atlético ha fichado a Radamel Falcao (40), Arda Turan (12) y Diego Ribas (jugador mejor pagado de la plantilla), y Manzano le ha dado el ‘10’ a José Antonio Reyes. Todo eso nos lleva a pensar en una inminente vuelta al 4-4-2 (o 4-2-4, como suele ser en el Atleti). Es cierto que Diego y Turan aportan más posibilidades en el juego entrelineas y suelen intentar enlazar / conectar la media con la delantera. Pero pese a ello, sus grandes virtudes están centradas en el desborde, último pase y finalización, más que en el toque, creación o capacidad de asociación en la media. Su capacidad de desequilibrio depende de los balones que les puedan hacer llegar los mediocentros en tres cuartos de campo. En este sentido, a pesar de que el Atlético cuente con cinco centrocampistas en la plantilla (Assunçao, Mario, Tiago, Gabi y Koke), POR AHORA ninguno ha demostrado tener la proyección ofensiva, visión y movilidad para hacer jugar al equipo, y encontrar a los atacantes en zonas cercanas a la portería con espacios por delante.

El éxito del equipo de Manzano depende, lógicamente, de los goles de Falcao. Pero los goles de Falcao dependen de los balones que le puedan enviar los hombres de la segunda línea (Turan, Diego y Reyes). Y sin meternos en el debate de lo difícil que será acoplar en el mismo once a tres jugadores que ofrecen rendimiento principalmente cuando entran en contacto con el balón (ninguno destaca realmente por su movilidad sin balón), es importante resaltar que la intervención de estos tres futbolistas depende del rendimiento que puedan dar los mediocentros del equipo. Manzano posiblemente sabe eso y puede que no sea mucha casualidad el hecho de que el segundo y tercer entrenador del equipo (Baraja y Vizcaíno) sean dos centrocampistas, de perfiles muy distintos, que destacaron en su día en la liga española.

Teniendo un cuarteto ofensivo de tanto nivel en ataque (Falcao, Diego, Reyes y Turan), quizá lo más fácil hubiera sido apostar por dos mediocentros de ida y vuelta, que se encargaran de imprimir una velocidad que favoreciera a la creación de espacios, que es lo que necesitan estos cuatro jugadores para desequilibrar los partidos. En este sentido, probablemente el perfil de jugador que nos vendría bien se acerca mucho más a los Arturo Vidal, Moussa Sissoko, Charlie Adam o el propio Raúl García, que los Gabi, Mario, Tiago o Assunçao. Pero Manzano parece tener la idea clara de querer construir un equipo que base su juego alrededor del balón, y lo que está claro es que con los jugadores que tiene actualmente en la plantilla, tendrá que trabajar mucho y muy duro para que once buenos jugadores (porque lo son) puedan formar un gran equipo. Al fin y al cabo, en el futbol lo más complicado es construir (de la nada) un equipo que quiera y SEPA jugar en torno al balón, y si no, que se lo pregunten al Barça que acabó a 18 puntos del Madrid un año antes de ganar el triplete, o a la selección española, que sumó derrotas vergonzantes antes rivales de un entidad muy baja antes de proclamarse brillantemente Campeón de Europa en el año 2008. Habrá que tener paciencia…

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